Portafolio: Janneth Méndez

1-Escritura org. # 132-Escritura org. # 103-Escritura org #1 #12Janneth Méndez, artista cuencana, se ocupa de nosotros, de nuestros cuerpos, de aquello que ellos quieren decir y no alcanzan a hacerlo. Pero no de nuestros cuerpos en cuanto entidades estables, definidas por el funcionamiento regular de sus órganos, sino de partes de nuestra corporalidad que se escapan de su lugar y crean otros espacios. [CARLOS ROJAS REYES, “Custodia de los umbrales”, 2002]

4-Escritura org. #15 # 3

Cubro áreas con cabello y obtengo un mapa. Las formas irregulares sugieren un trazado geográfico. No son formas que evocan tierras, rocas, aguas, islas. Son pieles sembradas de cabello. Resulta así una cartografía del recorrido sobre el propio cuerpo; el desplazamiento del cuerpo sobre el cuerpo. [J. M. 2003]

9-Yo soy mi amo I-II10-Manera de mover la sopa

Janneth Méndez plantea preguntas sobre la identidad humana y las experiencias vitales a través de cada fibra de cabello o pedazo de piel. Para concebir y realizar su trabajo, Méndez colecciona ritualmente piel, uñas, cabello y fluidos corporales. Gente desconocida, de orígenes étnicos y trasfondos sociopolíticos diferentes, está entretejida dentro de una sola presencia en sus construcciones. El lenguaje de su trabajo está literalmente vinculado al cuerpo y sus sensaciones, mientras su vocabulario formal, de formas simples, geométricas, contrasta con la intensa manufactura y ardua paciencia que entrega a los materiales sicológicamente cargados que ella emplea. [GIANINNA COPIANO DWINN, Corporal. Mujeres latinoamericanas, 2003]

12-Punto17-Paréntesis18-Sudor

1000 poros

21-1000 poros (detalle)

El siguiente testimonio de Bruno, personaje imaginario, dio génesis a esta obra:

Desde niño, para entender mi mundo, pasaba las horas contando todo lo que fuera contable: clavos del entablado, ladridos de perros, mujeres con la cartera a la derecha o a la izquierda, etc., y anotaba la cuenta diaria en la pared del cuarto. Esta obsesión inquietó a mis padres, quienes no tardaron en llevarme de visita a los doctores. Me hicieron preguntas y preguntas. Tantas preguntas tontas e incontestables que preferí más bien callar. Callar y contar. Contar siempre, y silenciar al ruido de afuera. Y anotar todo en las paredes.

Hoy ya no soy un niño, pero sigo contando, y sigo anotando mis cuentas. Cuando dejé la casa donde nací casi todo quedó cubierto con números. Los domingos era costumbre de mamá pintar las paredes, lijar los muebles o restregar el piso, esfuerzos que a la postre resultaron inútiles, pues yo siempre le llevaba ventaja. Conté y anoté todo: las bocanadas de humo de papá, en la pared junto a la escalera; huecos de polillas, en la cortina de la ducha; todos los pasos que di en una semana, debajo de la mesa del comedor.

Hace poco, algo aburrido de repetir cuentas que ya había hecho, descubrí una veta fascinante: los poros de mi piel. Empecé a contar los de mi pulgar izquierdo, y a medida que progresaba, todo lo demás, cualquier otra cuenta, me supo insulsa y trivial. Al cabo de un día de conteo la pared junto a mi cama quedó cubierta. Cinco días después el piso, las paredes y el tumbado de esta pequeña pieza ya no dieron abasto. Los poros del antebrazo desbordaron hacia el corredor de afuera, y aunque los vecinos ya han dado señas de inquietarse no pienso detenerme. No podría. No ahora, que apenas voy llegando al hombro. Y si todas las paredes del condominio no son suficientes, entonces hay bastante lugar afuera. J.M.

DCF 1.023-Goma de mascar (detalle)

25-Muestrario

logos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s