Daniel Coka

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El artista plástico Daniel Coka tuvo su primer encuentro con el arte en el año 2010 en el Festival Madre Tierra, en donde fue invitado por unos amigos a realizar un performance. Desde ahí decidió dedicar su vida al arte ingresando a la carrera de Artes Visuales en la Universidad de Cuenca.

Coka al ser un estudiante de artes, entiende que está en un proceso de búsqueda de estilo. Mientras tanto se ha dejado influenciar por algunos artistas que van desde lo abyecto a lo íntimo-personal.

Así su interés plástico parte también desde sus cuestionamientos del mundo que lo rodea; develando su intimidad como parte de su obra actual, continúa en una auto-búsqueda. Sus medios usados son mayormente: instalación, performance, fotografía y video.

Su temática se dispara en gran parte por los espacios domésticos, en donde la vida diaria se desarrolla. El nos invita y no invita a su espacio doméstico.

 “Los lugares comunes se transfiguran cuando son intervenidos por un factor estético” (DANTO  1981). Así por medios plásticos contemporáneos el artista transforma esos espacios en objetos de contemplación. En su obra “Cama” de la serie “Nunca me dejes”, presenta una cama donde una pareja hace el amor, dejando las sábanas como lienzos y evidencia de lo sucedido en el acto. Una vez más la cama se encuentra como punto de referencia estético y revelador de lo íntimo. Las sábanas instaladas llevan escritas en semen las palabras átame, nunca me dejes y llévame, como manifiesto de amor para ser repetido en la cama.

 En el video performance “Desbendecido” el artista presta su espalda para hacerse cargo de sus pecados, mismo acto que Mariana de Jesús hacía en su época al flagelarse en busca del perdón universal. Un médico retirado va cociendo a su espalda medallitas de santos de la religión católica; una religión que ha creado muchos problemas en la vida del artista, mientras se oye la voz de su padre en off rezar y rezar y Coka por otro lado repite la palabra desbendecido, develando un lado muy vulnerable de su ser, un lado casi maldito, pero sin elección.

 

La obra “Sala” es hecha en corazones de heces fecales, apoyando la idea de que muchas cosas suceden en la sala de las familias, el corazón es representado como el núcleo del amor familiar, mientras que las heces demuestran la hipocresía de este concepto. La sala, su sala, nuestra sala es una pantalla de apariencias.

Finalmente Daniel Coka quiere mostrar a ese otro yo, el que va más allá de la carne, el yo reflejado en los santos y la religión, el yo de los espacios domésticos, el yo del amor, el yo como ser sufridor de sus actos y sin posibilidades de remediarlo. Es una obra brutalmente íntima, conmovedora, que lleva al llanto, una obra que cuenta la historia y tertulias del artista en su sala.

Influencias: María José Machado (Ecuador)

                   Janneth Méndez (Ecuador)

                   Marina Abramovich  (Hungría).

 

 

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